Madeline H. y su equipo analizaron los efectos del consumo
precoz y mantenido de cannabis sobre la capacidad intelectual. Para ello
seleccionaron a una muestra de más de 1000 personas nacidas entre 1972 y 1973 a
las que estudiaron periódicamente entre los 13 y los 38 años. Aquellos
individuos que habían iniciado el consumo de cannabis en la adolescencia (al
menos una vez por semana) o que habían sido diagnosticados de dependencia al
cannabis antes de los 18 años y que continuaban consumiéndolo en su etapa
adulta mostraban una reducción promedio de 8 puntos en su coeficiente
intelectual a los 38 años. A diferencia de estos, los participantes del estudio
que nunca consumieron cannabis no experimentaron dicha disminución de su
coeficiente intelectual, e incluso se objetivó un ligero aumento entre los 13 y
los 38 años. Además, los resultados del estudio revelaban que en aquellos
individuos que iniciaron el consumo de cannabis durante la adolescencia, el
hecho de reducir o abandonar dicho consumo no implicaba la recuperación de la
capacidad intelectual previa.
No obstante, aunque los investigadores afirmaron que el cannabis
es una sustancia muy peligrosa para el cerebro, especialmente para el cerebro
en desarrollo del adolescente, aclaraban que el estudio había demostrado una
evidente asociación entre el consumo mantenido de cannabis y la disminución del
coeficiente intelectual pero que se eran precisos nuevos estudios que
confirmaran que el cannabis era el causante de dicha disminución.
Madeline H.
Meiera, Avshalom Caspia, Antony Amblere, HonaLee Harrington, Renate Houts,
Richard S. E. Keefed, Kay McDonaldf, Aimee Wardf, Richie Poultonf, and Terrie
E. Moffitta. Persistent cannabis users show neuropsychological decline from
childhood to midlife. Proceedings of
the National Academy of Sciences. Edited by Michael I. Posner,
University of Oregon, Eugene, OR, and approved July 30, 2012 (received for
review April 23, 2012).

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